Bienvenido a mi camino…

El peso de nuestro camino

La miraba atentamente. Sentada enfrente de mi sus ojos se movían rápidamente hacia el lazos rojo, la cinta de carretero, mis folios… y la seguía mirando ajeno al mundo dispuesto a entrar en el suyo. Como siempre me presenté, le expliqué lo que consideraba que era más relevante de mí y le expliqué cómo íbamosSigue leyendo “El peso de nuestro camino”

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